viernes, 3 de junio de 2011

VALDANO, MOURINHO Y FLORENTINO

A pesar de su tibieza en algunas declaraciones, que parecen más encaminadas a salvaguardar su integridad que a defender a la institución, a pesar de sus interminables discursos casi filosóficos acerca del fútbol y sus pormenores, a pesar de no haber sabido inculcar a Florentino Pérez la idea de una política de cantera seria y efectiva, y a pesar de otros "defectos" que a mi juicio ha arrastrado, arrastra y arrastrará Jorge Valdano, tengo que reconocer desde aquí que el entrenador que mostró al planeta tierra las innumerables capacidades futbolísticas de Raúl González Blanco dándole la oportunidad que previamente el propio jugador se había ganado, merece un respeto que no se le ha concedido en la agria disputa que le ha enfrentado a Mourinho durante toda la temporada. Con el permanente desprecio a la cantera blanca de que hace gala Mou día tras día, ¿habría subido Raúl al primer equipo si jugase hoy día en el Castilla? Evidentemente eso nunca lo sabremos, pero me da a mí en la nariz que no. Entonces, pongamos las cosas en su sitio. Me da buena espina el portugués, en mi opinión es un gran entrenador y pienso que nos tiene reservadas muchas noches de gloria y felicidad madridista. Sin embargo no parece que sea positivo para el club concederle poderes omnipotentes y decidir quién debe ser despedido y quién no. Florentino Pérez, creo, está para algo. Creo, también y según tengo entendido, que es el Presidente del Real Madrid, aquel a quien los socios han elegido para que de las órdenes oportunas y dirija los designios del club al que sustentan. El despido de Jorge Valdano no puede ser considerado más que como una traición a sus votantes porque cuando presentó su candidatura a la presidencia lo hizo con el apoyo de Jorge Valdano, buque insignia de su proyecto tras él mismo. Afirmo que Florentino debería haber impuesto a Mou la paz con el argentino y no dejarse acongojar por los caprichos del luso, manejando esta crisis con la destreza que se le supone, o que le suponen algunos, para tratar las crisis institucionales.

Mal, Florentino. La presidencia hay que ejercerla, tanto por los socios que te han elegido como por los que no lo han hecho. No es bueno para un club como el Real Madrid que un entrenador que sólo lleva un año unido a la disciplina madridista decrete qué debe y qué no debe hacerse en los despachos de Concha Espina.

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