Iba a titular esta entrada como aquella película de José María Forqué "Atraco a la tres" cambiando la hora por obvios motivos. Luego he pensado que era totalmente inmerecido para la UEFA mezclar cualquier muestra de arte sano con ella, aunque debo reconocer que lo tienen, y mucho, en la consumación del latrocinio.
Ya que la prensa barcelonizada no dirá la verdad y la que no lo está se enrocará en la corrección política para difuminar lo sucedido esta noche en la ciudad Condal, lo contaré yo, testigo directo, que no me juego el sueldo ni temo represalias de mis mentores. Y lo escribo ahora, justo después del partido sin necesidad de esperar 12 horas para serenarme.
Todo ha ido bien. Las cosas han salido como debían. El status quo ha prevalecido y los del puro y las corbatas de la UEFA pueden irse a casa a gusto, a casa o a dónde quiera que se vayan después de completar sus fechorías. Para De Bleecker también ha sido una noche grande, ha pitado como los ángeles y se ha ganado dirigir algo importante en fechas venideras. Lo veremos arbitrando una final Champions o un partido de semajante entidad en el ámbito FIFA, hermana de la UEFA. El Barcelona ha pasado a la final. Todo perfecto. El Universo mantiene su equilibrio y aquí primero paz y después gloria, justo lo que ansiaban Platini y Villar.
Ya que la prensa barcelonizada no dirá la verdad y la que no lo está se enrocará en la corrección política para difuminar lo sucedido esta noche en la ciudad Condal, lo contaré yo, testigo directo, que no me juego el sueldo ni temo represalias de mis mentores. Y lo escribo ahora, justo después del partido sin necesidad de esperar 12 horas para serenarme.
Todo ha ido bien. Las cosas han salido como debían. El status quo ha prevalecido y los del puro y las corbatas de la UEFA pueden irse a casa a gusto, a casa o a dónde quiera que se vayan después de completar sus fechorías. Para De Bleecker también ha sido una noche grande, ha pitado como los ángeles y se ha ganado dirigir algo importante en fechas venideras. Lo veremos arbitrando una final Champions o un partido de semajante entidad en el ámbito FIFA, hermana de la UEFA. El Barcelona ha pasado a la final. Todo perfecto. El Universo mantiene su equilibrio y aquí primero paz y después gloria, justo lo que ansiaban Platini y Villar.
He visto a Iker Casillas dirigirse a una cámara motu propio y propinarse algunos golpes en la cara revelando con su lenguaje gestual la opinión que le merecía lo que estaba pasando en el campo, indignado por ello y por lo que pasó el miércoles anterior en el Santiago Bernabéu. "¡Qué cara tenéis!" parecía querer decir el de Móstoles. Que no Iker, que no, que te equivocas, que lo que ha sucedido es cosa del fútbol y nada más. El Barça es el mejor club del mundo, no lo olvidemos, y además es mes que un club. Sobre todo es el mejor, y en esto destaca notablemente sobre el resto, jugando partidos contra diez, o disputanto un encuentro contra una defensa contraria plagada de tarjetas amarillas, o tirándose al suelo retorciéndose de dolor hasta que el árbitro pita a su favor, o sabiendo que no les van a indicar ninguna acción en contra y que robarles el balón es imposible porque tal osadía siempre termina con el señalamiento de una falta al equipo contrario. Ahí destacan más aún, sí. Ahí sí que se les ve el salero que derrochan. Tiran la sal a "puñaos" como los de Cádiz. Mourinho y tú, Iker, no sois más que unos llorones que no tenéis señorío, como dicen los enemigos del Real Madrid. Ese señorío que se le exije al Madrid por parte de sus detractores para que, en vez de la otra mejilla, ponga las nalgas directamente cuando lo abofetean con nocturnidad y alevosía.
De Bleecker, eres un crack. Todos los empresarios querrán un empleado como tú: servil y manipulable a cambio de unas cuantas prevendas. Has allanado el camino siguiendo un plan meticulosamente diseñado con carácter previo al partido, como si de un ingeniero se tratase. Dormirás tranquilo. Algunos millones de personas lo pasarán algo peor que tú porque la víctima siempre sufre más que el verdugo. Platiní y Villar: La misma paz os llevéis que dejéis cuando os vayáis, cuanto más pronto mejor. Lo del gol anulado a Higuaín pasará a los anales de la historia como la mayor cacicada vista en un terreno de juego después de la ignominia de Londres en contra del Chelsea en 2009. Me hubiese puesto a reir de no haber sido algo tan triste.
Mourinho, tenías razón. Era imposible. De hecho estos señores no han dejado ni marcar el primer gol al que hacías referencia en tu rueda de prensa posterior al bochorno arbitral del día 27 de abril. Hoy has jugado al ataque y algunos creían, aconsejándolo sistemáticamente, que de este modo el Barcelona metería seis o siete goles al Madrid. No ha sido así. De cuatro partidos disputados en apenas un mes, el Real Madrid ha ganado uno, ha perdido otro y ha empatado dos. En uno de ellos los blancos han ganado un título y en dos el equipo ha finalizado el encuentro con diez jugadores. Hoy no era necesario expulsar a nadie, bastaba con anular goles e impedir, a base de señalar faltas y más faltas, que el Madrid recuperase la pelota. Cada ocasión tiene su estrategia específica.
Lo peor de todo esto es que le asaltan a uno las tentaciones de dejar de ver el fútbol. Aunque bien pensado, seguiré viéndolo y esperaré pacientemente a ver pasar por mi puerta los restos deportivos de los enemigos. Todo llega. Ahora al madridismo le toca levantar la cabeza con el orgullo de saber que el Real Madrid juega al fútbol, mientras que otros se dedican a manipularlo. El día en que Platini y Villar desaparezcan de una vez por todas del planteta fútbol, la UEFA deberá pedir disculpas a los perjudicados por su mandato. Los beneficiados se pondrán a temblar.
¡Hala Madrid!

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