lunes, 2 de mayo de 2011

ASÍ NO...

Así no. Aunque, como suele hacer, Mourinho haya intentado acaparar la atención descargando de responsabilidad a la plantilla al manifestar que "no supo motivar a los jugadores", no resulta en esta ocasión satisfactoria ni convincente su intervención. Los futbolistas que para su suerte y mayor gloria juegan en el mismísimo Real Madrid y además optan a ganarse un puesto en la titularidad, deberían encontrarse suficientemente motivados por sí mismos, sin necesidad de arengas ni exaltaciones, y estar a la altura de la afición que les sustenta y de la historia del club que se hace cargo de sus nóminas. Desde el punto de vista laboral, los jugadores de fútbol profesionales no pueden salir al campo a echar una pachanga intrascendente como puede hacerlo un aficionado o un niño en el parque, porque, para su inmensa suerte, cobran por realizar este trabajo y, desde luego y como es sabido, lo hacen bastante bien. Igualmente algunos de estos futbolistas olvidan sistemáticamente a qué club sirven: a ese que se ha ganado a lo largo de un siglo y pico la vitola internacional de club irreductible, que atesora en sus vitrinas más títulos que ningún otro y que, por lo tanto, nunca puede dar un trofeo por perdido hasta desaparezcan las opciones matemáticas para su consecución.

Los suplentes que debían darlo todo para perder tal condición no estuvieron a la altura. Sólo a partir del minuto 70, cuando ya era tarde, parecieron despertar de su letargo contra un equipo que roza los puestos de descenso, eso sí, ayudados por la irrupción en el campo de titulares como Marcelo, Di María u Ozil. Así no se puede. El Barcelona también pierde partidos y ahí debe estar el Real Madrid, como segundo clasificado, para, con los deberes hechos, meter el miedo en el cuerpo a los culés. No resulta digno de apreciación el argumento de que el Barcelona salió relajado en su partido contra la Real Sociedad, sabiendo que el Madrid había perdido, porque esto no es cierto. Viendo el partido pudo apreciarse lo contrario. Además estaba en juego algo muy importante para el barcelonismo: el record de imbatibilidad en liga (que curiosamente defendía la Real Sociedad con 32 partidos, logro conseguido en la temporada 79/80) y el aumento de la ventaja en puntos con respecto a su deportivamente odiado Real Madrid. El Barcelona también pierde, aunque para algunos cuando lo hace resulte que "se ha dejado llevar". Pero este dato se vuelve insignificante si el Madrid no es capaz de saldar sus partidos con victorias.

"This is Anfield" reza un cartel en el tunel de vestuarios del estadio de Anfield Road que sobre motiva a los jugadores del Liverpool inglés antes de saltar al campo e intimida a los contrarios que pretenden asaltarlo. En el Santiago Bernabéu debería colgarse otro con la siguiente leyenda: "Esto es el Real Madrid, estén a su altura". Esperemos que mañana en Barcelona la desidia no forme parte de la historia del encuentro.

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