jueves, 28 de abril de 2011

PATHETISCH HERR STARK! OTRO ESCÁNDALO ARBITRAL A FAVOR DEL BARCELONA. Y VAN TRES... (en Champions)


Van tres ediciones de la Champions League en las que la UEFA ha decidido que el F.C. Barcelona debe pasar de semifinales sí o sí. Primero fue el escándalo de Stamford Bridge, cuando al Chelsea le birlaron algo así como ¡cinco! penaltis de manera flagrante. Después, al año siguiente, en 2010, la vícitma fue el Internacionale de Milan, al que le expulsaron a Thiago Motta al poco de iniciarse el partido para que el Barça pudiera jugar contra diez plácidamente y tuviera las cosas facilitas en su intento de pasar a la final del torneo, aunque en esa ocasión algo les falló. La última fue ayer, en el estadio Santiago Bernabéu. Pepe estaba anulando a Messi en su línea de creación, el argentino tocaba poco la pelota y cuando lo hacía sus intentos resultaban infructuosos por el ferreo marcaje en primera instancia del portugués y, después, del resto de la zaga madridista. Pepe maniataba a Messi incluso sin balón, impidiendo que recibiese el cuero y coartando cualquier intento de desmarque del genio blaugrana. Sin Messi en acción el F.C. Barcelona no sólo es que pierda mucho en ataque, es que lo pierde todo. Los lejanos lanzamientos de Xavi y las alocadas incursiones de Villa no son suficientes para doblegar a una buena defensa. Les hace falta Messi. Es lógico, ha demostrado ser el mejor, define como nadie, es rápido, audaz, técnicamente magnífico y futbolísticamente intachable. Pero Pepe lo tenía bien vigilado. Pepe es un defensa extraordinario, a la altura de Messi en comparación posicional. Por este motivo había que elminarlo del partido. Stark era consciente de ello y en el descanso tomó la decisión que le pedían sus jefes, ejecutándola al poco de iniciada la segunda mitad, justo cuando, con la entrada de Adebayor fijando a los centrales culés, no sólo Messi continuanba desaparecido sino que el Madrid apuntaba maneras y dominaba la contienda, creando peligro a la meta rival. Por lo tanto, visto lo visto, había que librarse de Pepe. Y así se hizo. Entradita de Pepe con la plancha a Dani Alves en juego peligroso a la altura de la espinillera. Falta. Correcto. Un árbitro riguroso (el alemán no lo estaba siendo) incluso habría mostrado una tarjeta amarilla, la cual hubiera sido discutible. Pero Stark ya tenía su plan, o mejor dicho, a Strak ya le habían trazado un plan: dejar al Madrid con diez expulsando a Pepe. Dos problemas resueltos de un plumazo. Roja directa. ¡Directa! Se trataba, como se ha dicho, de dejar al equipo rival con uno menos (todo es más fácil así) y de librarse de Pepe de una tacada, fuera como fuese y, ya puestos, que la cosa se ejecutase con roja directa para borrarlo del partido de vuelta. No es nada personal, son los negocios. Gran plan. Burdo, facilón, pero efectivo. La jugada, para más escándalo, se desarrollo en las inmediaciones del área azulgrana con el pie de Pepe siempre debajo de la rodilla de Alves (al que habrían de premiarle con un Oscar) Dani Alves también metió la pierna porque el balón estaba dividido. Osadía de Pepe intentar no perder el balón, qué gran pecado. Por cierto, un balón que venía de sus propias botas y no de las de un jugador culé. Pero daba igual, si no hubiera sido en esta jugada, hubiera sido en otra, su suerte y la del Real Madrid ya estaban echadas. Antes el árbitro alemán le había allanado el asunto al Barcelona mostrandole tarjeta amarilla a Sergio Ramos (el otro coco culé) en la primera falta que cometió, impidiendo "casualmente" de este modo que el sevillano pueda participar en el decisivo partido de vuelta en el Nou Camp; recordemos que Ramos estaba apercibido. Otro que se quitaron de en medio. Aposté que así sería antes del comienzo del partido y tristemente gané la apuesta. Era fácil acertar. 
Bochornoso espectáculo arbitral. Un insulto al fútbol y al fair play. Estaba pasando en la Liga española. También pasa en Champions. Villar y Platini lo tienen todo atado y bien atado. Si los árbitros quieren seguir pitando ya saben lo que tienen que hacer, los que incumplen reciben nevera y jubilación anticipada. El Barcelona juega bien. También juegan bien el Villareal o el Valencia. Y el Real Madrid. Pero el Barcelona recibe ayudas arbitrales injustificables de manera continuada. Es un hecho. Respeto a quien piense que no es así, incluso respeto a quienes argumentan lo contrario en aras de la corrección política. Veánse vídeos y fórmese una opinión.
Mourinho situó al equipo excesivamente atrás, esperando en la línea de centro. Las quejas de Cristiano Ronaldo evidenciaban la incomodidad de algunos jugadores con este sistema. Así es difícil ganar. En una posible recuperación del balón, siempre en situación peligrosa por estar metidos en el propio campo, quedan muchos metros por delante para contra atacar con posibilidades reales. El luso buscaba el 0 -0 de manera descarada. Eso es jugar a chicas en el lenguaje del mus. Pero podría haber funcionado, aunque los madridistas desearamos otra cosa, otro fútbol. Sin embargo, la táctica, acertada o errónea, no tendría importancia en este partido. El Real Madrid iba a perder de todos modos, por lo civil o por lo criminal, parafraseando a Luis Aragonés. Que Pepe molesta, pues se le expulsa y a otra cosa. Casualmente Messi marcó ambos goles con el portugués fuera del campo, con él dentro le hubiera resultado más difícil, o acaso imposible vista su nula actuación previa a la expulsión. Así el ídolo culé pudo por fín trabajar tranquilo. Sin nadie que lo importunara en la recepción y además en un partido de 11 contra 10. Coser y cantar. Ojala todo fuese tan fácil en la vida.
¿Estamos eliminados? Sí, salvo milagro. Si en Barcelona arbitra un colegiado que no tenga interés alguno en continuar con su carrera podríamos clasificarnos, aunque deportivamente es complicado remontar un 0 - 2 en semifinales de Champions. Si le toca arbitrar a un trencilla que desee continuar con su trabajo, no hay nada que hacer. Una hipótesis: el Real Madrid va ganando 0 - 1 en el minuto 60 del partido. Hay posibilidades de clasificación. Ramos y Pepe ven el partido desde la grada como corolario de los deseos de Villar y Platini. Emoción por todo lo alto. Gran partido. Peligro para el Barcelona. Solución: falta (da igual de qué índole) de Xabi Alonso a Xavi Hernández en el centro del campo. Expulsión de Xabi y a controlar el partido. Faltaría más. O si no, gol de Piqué con la mano en el minuto 88. O si no, permisividad con las patadas en los tobillos de los defensores azulgranas. O si no... Algo se podrá hacer, tranquilo Pep (perdona que te tutee, aunque tutear es llamar de tú, no llamar por el nombre de pila) De todos modos el ínclito alemán Stark, designado por el Barcelona tras reunión con la UEFA y fan confeso de Lionel Messi, ya se encargó ayer de dejar sin defensa titular al Madrid, así que las cosas están preparadas para la fiesta culé.
Esto es lo que hay, no se trata de victimismo. El victimismo futbolístico es alegar conspiraciones en contra del propio club. Aquí se denuncia el continuo trato de favor a un determinado equipo de fútbol, siempre y en todo momento, independientemente de contra quién juegue, es decir, la dirección orquestada del estamento arbitral para que un club concreto tenga ciertas prerrogativas que le pongan las cosas más fáciles en el desarrollo de sus comrpomisos deportivos. Y esto lo digo porque creo que ya ha pasado el tiempo de callar y asentir a todo tipo de atropellos en virtud de un pretendido señorío que no conduce sino a la situación fáctica de ser objeto de un constante latrocinio impune sin ventaja alguna, en lo que acaba por convertirse en un argumento irónico y en un arma de doble filo que esgrime a sus anchas y a su favor el enemigo futbolístico. Lo cierto es que cuando toca que ese club privilegiado por las directivas organizadoras, el F.C. Barcelona, juegue contra el Real Madrid duele más, indigna más, pero estos bochornosos espectáculos no sólo suceden en los partidos contra nuestro club sino que, como dije arriba, hay muchas más víctimas de esta manipulación. En los tiempos en que el Dream Team de Cruyff asombraba a propios y extraños con su fútbol y vencía en la gran mayoría de sue encuentros, nadie apelaba a malos arbitrajes para denostarlos porque, salvo casos puntuales, como sucede con todos los clubes, ganaban limpiamente. Toma nota Pep, eso era otra cosa.
Que lo disfrutéis porque, como dijo ayer Mourinho en rueda de prensa, a mí me daría vergüenza. Pero hay que tenerla.

Álvaro R.

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